UNIDAD

De noche, cuando apoyas en mi hombro tu cabeza

y una lágrima surca tu rostro de azucena,

siempre hay en mí un gemido que responde a tu

Tú y yo somos dos sombras y una misma tristeza.

 

Por eso cuando apuro con forzada entereza

la copa de la vida, que amarga y envenena,

añoro el roce leve de tu frente serena

y de tu boca roja la mujeril tibieza.

 

Un raro lazo tiene nuestras almas unidas,

y aunque siempre distantes transcurran nuestras vidas

al unísono laten entrambos corazones.

 

Una misma quimera nos tiene a los dos presos,

y eternamente estamos comiéndonos a besos

en el ignoto mundo de nuestras ilusiones.

Esta entrada fue publicada en ROBERTO CABRAL DEL HOYO. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s