SOLEDAD

De improviso te irás como viniste.

El tren, el férreo tren, que nada sabe

de las cosas del alma, una mañana

me dejará sin ti.

 

Retorciéndose toda sobre el claro

del horizonte la serpiente negra.

y en una ventanilla tu cabeza

rubia ya no será visible para mí.

 

Y mis dos ojos locos

inquirirán en vano,

por todos los rincones de la estancia

cayendo y tropezando.

Y será en mis oídos el silencio

y en mis ojos la sombra

tus únicas respuestas.

 

No quiero que te vayas,

porque te llevas lo mejor que tengo.

No quiero que te vayas,

porque bien sé que si te vas, me dejas

cósmicamente solo.

Ya ni yo mismo quedaré conmigo.

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