PRESENCIA

Ese ademán tan espontáneo,

tan personal… tan tuyo,

con que acostumbras agitar tus manos

como dos alas blancas de paloma.

 

Y el imperceptible

guiño de tu boca,

carnosa y pequeña.

 

Esa feliz manera de pararte

a platicar, a veces,

con los dos pies muy juntos;

con una inclinación inestudiada,

mezcla de ingenuidad y picardía,

en tu cabeza rubia.

 

Y la mirada franca de tus ojos,

a un mismo tiempo,

inverosímilmente,

inocentes y sabios.

 

Y la apariencia débil

de tu alma de mujer fuerte y heroica.

 

Toda tú, en tus más íntimos detalles,

te quedarás conmigo para siempre.

Esta entrada fue publicada en ROBERTO CABRAL DEL HOYO. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s